¿Sabes? Nunca he deseado tanto como ahora, coger mi mochila
roja, mi cámara de fotos, mi pijama de lunares, mi bloc junto al boli de mi abuelo y romper el poco dinero que hay en mi cajón secreto e
irme a recorrer mundo.
Me averguenza la certeza de saber que por mucho que recorra los lugares más bellos del plantea, jamás encontraré un
infinito como el de tus
ojos.
Pero aún así, me encantaría perderme por las calles de
Paris, admirar en
Roma, tomar un café en
Londres, tomar el sol en
Grecia, explorar en
África, escuchar buena música en
Nueva York, tomarme chocolate caliente en la
Ántartida, hacer que mi lengua arda en
México, intentar coger el encantador acento
argentino, enamorarme de
Venecia, dormir bajo la sombra de un árbol
austrialiano, morime de miedo en las pirámides de
Egipto, buscar a nessi en
Irlanda, bucear en las aguas cristalinas del
caribe, asombrarme por la diferente cultura de
china, ver la aurora boreal, ver amanecer en alguna isla desierta, llorar, reir, buscar, encontrar y enamorarme
de cada rincón que todavía no he pisado y luego volver, volver aquí, a mi pueblecito, y admirar mi casa, a mi familia a mis amigos, volver, eso es lo mejor de viajar, que siempre en algún lugar, tu sitio y tu gente siguen ahí, intactos,
esperándote.
Espero que tus ojos sigan intactos cuándo vuelva...
MARÍA.